ECOLOGÍA URBANA Y MEDIO AMBIENTE

Esta linea de acción plantea cuatro desafíos a ser abordados desde una perspectiva lac:

 

(i) Gobernanza ambiental en ciudades

(ii) Planificación territorial resiliente

(iii) Gestión de infraestructuras verdes/azules y de metabolismo urbano

(iv) Justicia ambiental y derecho a la ciudad

 

En la declaración de Habitat i (Vancouver, 1976) se hicieron llamados a conservar el ambiente, prevenir la contaminación y considerar la gestión de desastres, mientras que las precisiones sobre la aplicación en entornos urbanos se incorporaron 20 años más tarde en Habitat ii (Estambul,1996). En Habitat iii (Quito, 2016) se incluyeron conceptos como resiliencia urbana y cambio climático, en la llamada Nueva Agenda Urbana o NAU.

 

El concepto de resiliencia permite abordar las ciudades como sistemas complejos y dinámicos de individuos, comunidades y economías, que deben adaptarse continuamente y hacer frente a múltiples choques y tensiones inherentes del entorno urbano. Además abre oportunidades para el desarrollo transformacional. El cambio climático por su parte, causado principalmente por la dependencia de combustibles fósiles, se puede hacer frente con una buena capacidad de resiliencia urbana.

 

Las ciudades, a medida que crecen, presentan mayores riesgos, que pueden ser naturales, tecnológicos, socioeconómicos, políticos y culturales, y por tanto demandan mayor capacidad de resiliencia tanto en los ambitos organizacionales como espaciales, físicos y funcionaes. Demandan una resiliencia inmediata pero también una resiliencia largo plazo, capaz de hacer frente a impactos profundos y duraderos en comunidades, regiones y economías.

 

La NAU plantea que  la ecología urbana es la disciplina idónea para incluir  estrategias de resiliencia y sostenibilidad en los modelos de planificación territorial. Una planificación que debería apuntar a urbanizaciones compactas, densas, conectadas e incluyentes, que corrijan las inequidades actuales.

 

La Ecología urbana es una disciplina emergente con un corpus teórico en formación. Estudia los centros urbanos como ecosistemas, con estructuras distintivas, límites, coexistencia de componentes vivos y estructuras materiales, que interactúan ecosistémicamente con flujos de energía e intercambio de materiales entre sus componentes. Una disciplina que interrelaciona conceptos y teorías de la ecología tradicional, el urbanismo, la economía, antropología, geografía, ingeniería, sociología, historia y derecho.

 

Desde la ecología urbana se plantea que un urbanismo sostenible y resiliente es capaz de aprovechar los beneficios que entregan las aglomeraciones urbanas para reducir los impactos negativos sobre los ecosistemas. Para ello debe optimizar los  flujos metabólicos urbanos, asociados a la provisión y posterior tratamiento del agua, el transporte urbano, la gestión de residuos sólidos, la gestión y conectividad de infraestructuras verdes y azules, así como las llamadas tecnologías verdes en los procesos constructivos y de urbanización.

 

De esta manera, y como se plantea en la declaración de Toluca para hábitat iii, se apuntará a promover cambios en la gestión del suelo urbano, de residuos, agua, aire y saneamiento, así como promover la generación de nuevas áreas verdes, restauración de ecosistemas degradados, infraestructura y vivienda sostenible. Finalmente, prevenir y reducir la exposición al riesgo de personas ubicadas en asentamientos informales, permitiendo que la planificación del desarrollo territorial integre, en sus componentes biofísicos, económicos y socio ambientales, acciones holísticas para prevenir condiciones de riesgo futuras y mitigar las presentes

 

Además el urbanismo sostenible y resiliente intenta reorientar tendencias económicas, sociales y físico-espaciales, tales como el exponencial aumento e ineficiencia de los niveles de producción y consumo que hoy predominan en nuestra sociedad. Las ciudades, con su elevada huella ecológica, consumen gran cantidad de energía, agua, alimentos y materiales, emitiendo a su paso, carbono antropogénico.

 

Si bien la NAU incorpora conceptos como ecología urbana, resiliencia, ecosistemas y cambio climático, aún falta generar mecanismos de implementación e indicadores de seguimiento, así como además avanzar en la concurrencia con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible (2015) y el acuerdo de París sobre el cambio climático (2015).